¡El día ha llegado! Hoy a las 20:15, "Un chico raro", el último cortometraje de Javi Camino, abrirá el maratón de Cineuropa en el Teatro Principal.
El evento contará con la presencia especial del actor y guionista Toni Junyent,que aprovechará la oscuridad de la sala para hacer actos obscenos durante la proyección, con el objetivo de dar una nueva dimensión -hasta ahora desconocida- al corto.
Siempre que pienso en José Luis Moreno (tranquilos, de momento no es algo muy frecuente) me pregunto como pudo dársele a un neurocirujano por dedicarse a la ventriloquia profesional.
Ahora que he descubierto al señor Wences, todo encaja de forma más lógica. El señor Wences aka Wenceslao Moreno fue el ventrílocuo más famoso de los Estados Unidos de los 60, y era, ni más ni menos, que el tío de José Luis Moreno.
Según la leyenda, sus exitosas apariciones en el Show de Ed Sullivan, lo convirtieron en uno de los españoles más famosos de USA, llegando el caché de sus apariciones a la friolera de 1000$ (de la época) por minuto.
Teniendo un ejemplo cercano como éste, no es tan extraño que el bueno de José Luis decidiera dejar la neurocirugía de lado y probar suerte con el inquietante y lucrativo arte de la ventriloquia. Una aventura con final feliz, aún sin llegar sus habilidades a los límites paranormales (increíble cuando simula la voz telefónica o desde el interior de una caja) de su maestro.
A continuación otra mágica aparición en The Muppet Show.
Hace dos semanas estaba dando vueltas a la posibilidad de hacer una reseña para el blog, de la que a día de hoy puedo considerar una de mis 10 películas favoritas de todos los tiempos: “The Arrangement” (Elia Kazan, 1969). Al final no llegue a escribirla, pero tenía claro que en una de las frases diría algo así como: “The Arrangement es la película que Charlie Kaufman siempre ha querido hacer pero nunca ha conseguido” . Pues bien, a día de hoy, pido disculpas por haber pecado de pensamiento.
Después de ver “Synecdoche, New York”, Kaufman me ha ganado. Hasta ahora, sus películas nunca me habían convencido. Adaptation, Olvidate de mí, Como ser John Malkovich… siempre me provocaron la sensación de ser de una originalidad demasiado forzada y artificial. Por no hablar de su almibarado tufo modernillo… Sin embargo, Synecdoche se redime totalmente de esas taras, posiblemente por tratarse de una película mucho más oscura y enfermiza que las anteriores. Quizás también por tener como protagonista a un gordo loser, enfermo y decadente encarnado, como no, por Philip Seymour Hoffman (Si es cierto esa pamplina de que todos los actores se quedan con algo de sus personajes, este hombre a estas alturas tiene que estar totalmente podrido por dentro) en vez de a un soñador Jim Carrey o un insoportable 2 x 1 de Nicholas Cage.
Por otro lado, como suele ocurrir con las buenas pelis, éstas son también una terrible arma de doble filo para sus autores. Synecdoche puede que sea la mejor peli de Kaufman, pero también cabe la posibilidad de que creativamente se convierta en una agridulce sentencia de muerte. Veo imposible que pueda volver a hacer algo potable si sigue rizando el rizo de sus temas recurrentes: los cruces de identidades, la búsqueda creativa, las luchas entre egos y alteregos etc…Así que llegados a este punto quizás debería ir pensado en aquello de "renuévate o muere".
En cuanto al la dirección sólo puedo decir que si me dijeran que era Spike Jonze quién estaba a los mandos me lo hubiese creído perfectamente. Un hecho que no hace más que confirmar la teoría que mantengo desde haces años de que Charlie Kaufman, Spinke Jonze y Michel Gondry son, en realidad, la misma persona...
Una perfecta noche de fiesta: los mismos locales de siempre, la misma música, las mismas caras, las mismas conversaciones inanes… Como los buenos programas de TV, todo es alegremente rutinario, mediocre y superficial.
Lo que aún no sabes, es que un yunque está sobrevolando tu cabeza. En serio, mientras tú disfrutas inconscientemente de tu vacuo momento de evasión, uno de tus interlocutores está urdiendo un malvado plan. Tiene un “problema”, o lo ha tenido hace tiempo, o quizás intuya que pueda tenerlo en el futuro, y no va a perdonar… Esta noche va a contártelo.
Como un infalible francotirador sólo está esperando pacientemente el momento adecuado para ejecutarte. Pero esta noche, con este ambientazo, no habrá ningún momento adecuado, piensas. ¿Qué no? En realidad sólo intentas engañarte a ti mismo… Sabes perfectamente que tan pronto ese cabrón sin escrúpulos se acabe la copa, el alcohol, ese milagroso purgante emocional, se encargará de convencerlo de que es el momento perfecto y llegará la hecatombe.
¿Ves? Ya te ha empezado a soltar la monserga, te tiene totalmente agarrado por los huevos, y no te explicas como lo ha hecho, como pudo haber introducido ese tema? Hace unos minutos erais dos personajes descerebrados de American Pie, y ahora de repente todo se ha vuelto blanco y negro. Tarkovsky ha tomado la batuta y no hay escapatoria. Quieres cambiar de canal, volver a American Pie. Pero tu colega tiene el mando y no piensa ceder a tus exigencias. Hoy es su noche. La noche en la que te explicará todas sus profundidades, los recovecos más oscuros de su corazón, y tú… tú serás su mejor público. Miras para arriba pero ya es demasiado tarde, ha soltado la cuerda y el yunque ha caído sobre ti como una plúmbea ave de presa.
Mientras lo escuchas pacientemente, te fijas en como ha ido transmutándose físicamente conforme desgranaba lentamente su discurso. Hace unas horas, era un joven alegre y jovial, un igual. Ahora sin embargo, es un señor, un hombre una gravedad fulminante. Es curioso como ha cambiado su tono de voz. Ahora es mucho más profundo, y habla más lento, con pausas dramáticas, regodeándose en cada palabra. Además fíjate en su piel, está mucho más curtida, por momentos te recuerda al mismísimo Samuel Beckett. Pero lo más increíble de todo es su mirada. Una mirada llena de brillo elegíaco pero también cargada del resplandeciente orgullo del que lleva el peso del mundo a sus espaldas. Una mirada de mártir pero al mismo tiempo llena de la vitalidad que le proporciona hacerte partícipe de sus miserias. Porque para él tú estás de suerte, eres la persona que ha elegido como confidente, la persona con la que esta noche comparte el espectáculo más fascinante que conoce: su vida.
Para ti, sin embargo, las cosas son distintas, has ido menguando a medida que él hablaba. Eres un bebé a su lado… Arrasado por la implacabilidad de su tragicómico monólogo, a penas tienes actividad neuronal suficiente para dar réplica. Como mucho puedes balbucear un “ya”, un “me imagino”, un “normal”, un “tiene que ser jodido”, un “ya se arreglará”, un “entiendo”… Eres una ameba. Un par de orejas gigantes sin alma ni derechos humanos. Intentas escapar mentalmente. Miras a tu alrededor, la gente sigue bailando y divirtiéndose como tú lo estabas hace unos minutos…pero sabes que ya no podrás volver a reunirte con ellos. Tan sólo los miras como si estuvieran en el escaparate de otra dimensión. Una dimensión que te ha sido injustamente vetada. Ni si quiera puedes oír la música. Tan sólo puedes ver como disfrutan a cámara lenta, a muchos millones de kilómetros de distancia.
¿Ves? Tú que siempre te las diste de individuo complejo e intelectual, tú que siempre te quejaste de la frivolidad y futilidad de la mayoría de conversaciones… Ahora por fin percibes la importancia que juegan en nuestra vida todos esos fantásticos clichés. Las huecas conversaciones meteorológicas, las estúpidas charletas sobre temas de clase o trabajo… Ellas son nuestro salvavidas en este océano de mediocridad existencial. Porque hay algo mucho peor que lidiar con un estúpido: lidiar con un estúpido transcendente.
Jamás podremos volver a escuchar maravillas como ésta sin que sus autores acaben siendo desmembrados por una vorágine de corrección política.
He hit me and it felt like a kiss
He hit me but it didn't hurt me
He couldn't stand to hear me say
That I'd been with someone new
And when I told him I had been untrue
He hit me and it felt like a kiss
He hit me and I knew he loved me
Cause if he didn't care for me
I could have never made him mad
He hit me and I was glad
Baby won't you stay...
He hit me and it felt like a kiss
He hit me and I knew I loved him
Cause when he took me in his arms
With all the tenderness there is
He hit me and he made me feel
Baby won't you stay...
Aunque el tema ha sido versioneado por grupos contemporáneos, en mi opinión, nadie podrá volver a interpretarlo con la hipnótica frescura y candidez de las Crystals originales.
Para todos aquellos que cultivamos con esmero el selecto y masoquista placer de la indignación, la oportunidad de ver un documental de Michael Moore supone una experiencia orgásmica garantizada.
Pocas veces se puede ver en pantalla grande a alguien tan hipócrita y demagogo como este individuo. Su nueva “obra” alcanza cuotas de incoherencia y falsedad tan extrema que incluso llego a plantearme sí Mr. Moore es realmente gordo, o simplemente parece tan grande por un efecto óptico del colosal tamaño de sus pelotas.
Como de costumbre, el documental de cine no tiene nada, teniendo mucho más que ver con una mezcla explosiva de formatos televisivos que con una película. Algo así como si mezclamos en una batidora los momentos más sensacionalistas de “Gente”, con las payasadas más retardadas del “Follonero”, con el “Mundo viejuno” de “Muchachada Nui”. Lo metemos todo en la coctelera, le damos un buen toque tendencioso, y listo, un nuevo documental de MM.
En esta ocasión, el mockumentary va supuestamente sobre el capitalismo, aunque no aprenderemos absolutamente nada sobre este sistema económico. “Capitalismo” será simplemente un nombre que se dará a un enemigo invisible, causante de todos los males del mundo. Si en el documental cambiaramos la palabra “capitalismo” por “Satanás”, todo el discurso seguiría teniendo el mismo sentido. De hecho, incluso tendría más sentido.
A lo largo del metraje mr. Moore soltará perlas de este calibre sin ni siquiera sonrojarse:
-La iglesia es anticapitalista y lucha de forma activa junto al proletariado contra las clases dirigentes.
-El huracán Katrina es un fruto del capitalismo.
-La bolsa carece de cualquier tipo de sentido y su funcionamiento es incompresible para el ciudadano medio (a los cuales Mr Moore representa, of course). Sólo es un lugar donde imbéciles inconscientes y tarados millonarios van a tirar su dinero y así arruinar el mundo.
-En el sistema capitalista los ricos siempre son ricos y los pobres siempre son pobres. Eso de que los pobres pueden llegar a ser ricos es una falacia, un señuelo del propio sistema para anestesiar a las masas desfavorecidas.
-Los ricos son el demonio.
-La alternativa al capitalismo es la democracia (¿?).
-Obama es el mesías.
Todo ello sazonado con unas cuantas imágenes descontextualizadas de desahucios, y otras de familias llorando por haber perdido a sus seres queridos (“Llora pequeño Timmy! El capitalismo ha matado a tu padre!”) y ya tenemos un producto que hará las delicias del público más “revolucionario” y “antisistema”. Un público que años tras año parece invadir las salas de Cineuropa, entusiasmados con cualquier cosa que huela a izquierdismo, por sensacionalista y descerebrado que éste sea. Si ésta es la gente que quiere cambiar el mundo estamos aviados.
En fin, que ahora mismo MM estará partiéndose el culo junto los hermanos Weinstein en el jacuzzi de su céntrico piso de Manhattan, limpiándose el culo con los billetes de todos los “anticapitalistas” que lo admiran, jugando en bolsa y esperando más entrevistas a golpe de talonario.
Mientras tanto si alguien quiere ver un documental antisistema que aporte algo, no me cansaré de recomendar la primera parte de Zeitgeist. Sin ser perfecto, al menos aporta toneladas de información (aunque no tiene tantos chascarrillos como los de Michael) y sus autores tienen la suficiente decencia como para no hacer negocio con lo que critican, dando la posibilidad de verlo gratis en la red. No como en el gordo de la gorra, que tiene la cara de ponernos como ejemplo a seguir el desinterés económico del descubridor de la vacuna de la polio, que nunca quiso cobrar por su hallazgo, mientras él no da gratis ni la hora.
Siempre fui de la opinión de que montar un trailer, teaser o lo que sea de un cortometraje era bastante absurdo (en el peor sentido de la palabra), así que aquí me tienen tragándome mis ideas y publicando un teaser del primer corto de Magnetova Entertainment: "Un chico raro".
En mi defensa he de decir que no lo hago por voluntad propia sino por las brutales presiones populares e institucionales que he recibido para obligarme a ello.
Por último, anunciar que dicho cortometraje se proyectará en Santiago de Compostela, el 27 de noviembre abriendo el mítico maratón deCineuropa.
Aún falta bastante, pero ya me encargaré de volver a recordarlo cuando estemos más próximos a las fechas. Por avisar que no sea.
La mayoría de la plebe continúa confiando en que la obsoleta combinación de talento + trabajo duro sigue siendo la clave del éxito.
Sin embargo, no hay que ver más que las fotos de los prestigiosos cineastas arriba reseñados (Lynch, Cronenberbg Jarmusch, Almodóvar) para percatarse del que el éxito no depende para nada de factores intelectuales o trabajo sino de algo tan aparente superficial como las característias capilares del individuo. Una cabellera canosa que apunte con brío hacia el cielo es garantía de éxito en prácticamente cualquier ámbito .
Pues el precepto no sólo se cumple en el cine sino también se cumple a rajatabla en otras disciplinas como ciencia, tal como observamos en estos retratos de científicos del calibre Einstein y Wilhem Reich:
Por no hablar de otras artes como la literatura o la escultura en las que Beckett y Giacometti se erigen como principales abanderados de los beneficios de peinado mágico:
Gracias a Santo, uno de mis eternos enemigos mortales, he descubierto un fascinante subgénero felino basado en gatos sentados al estilo antropomórfico. La evolución avanza de forma imparable